domingo, 25 de marzo de 2012

Estrategias para espantar fantasmas 2

Esta aplica para fantasmas que abusan de los efectos especiales y que repiten con alto volumen las plegarias de uno. Si el fantasma quiere abusar y no se va a pesar de rezar el Padre Nuestro, hay que darle a conocer un poco de determinación animal: alcáncele la mano y muérdale un dedo. No le gustará y es posible que se vuelva su amigo después de reírse. Es casi seguro también que le dará a usted fama de mordelón.
¿Y si ni mordiéndole el dedo se va? En ese caso, tome el dedo mordido y chúpelo. El dedo es el pretexto y la palanca para invitarlo a compartir el calor de atrapado entre el cuerpo y la sábana. No garantizo que se vaya de inmediato. Es mejor dejarlo entrar para compatirle sueños. Esto es lo único que se comparte. ¿Estárá comprobado que dos que duermen juntos sueñan las mismas pesadillas?

Estrategias para espantar fantasmas 1.

Verifique que ese desasosiego, esa inquietud, o quizás esa imagen de hombre o de mujer, esa presencia es, en efecto, un fantasma. No todos los fantasmas son viejos, algunos no escucharon el silencio de la tierra ni su constante hervor por destruirse.
Los hay, me consta, fantasmas que no tienen patas de gallo ni garras. Hay fantasmas de reciente formación. Percibí a uno en un calambre y en el ardor de un rasguño. Uno quiso escaparse del rollo de una película, pero no alcanzó a brincarme encima.
¿Es o no un fantasma lo que a usted aqueja? Si se lo ha preguntado, entonces, la respuesta es afirmativa.