martes, 7 de febrero de 2012

Tlaxcala azul

Era ya de necesaria noche, pero alcé la vista y vi el cielo de Tlaxcala, era realmente azul. No es negro como la noche defeña, ni hace eco como la noche celayense. Fue ésa una de tantas noches en las que recuerdo los versos de Miguel N. Lira que dicen:
"¡Cómo me duele el silencio
cautivo añil de las nubes!
¡Tlaxcala, cómo me dueles
con tus silencios azules!"