martes, 10 de enero de 2012

Briseida (3)

Briseida,
es ésta la tercera vez que te digo que no.
Yo creía que habías de ser tú quien me permitiera
volver a Puebla y Tlaxcala.
También te me apareciste una vez vestida
de tehuana. Esa vez sí jugaste conmigo, porque tú misma sabías
que odias el sol, por soberbio, por autosuficiente.
Pero esta vez, la tercera, tienes que saber que no.
Creíste que vendrías a vengar al árbol que pudo ahorcar
a quien te engendrara. Fue tu risa la que hizo caer más de un techo.
De nuevo existes, precisamente, porque te vas.