Esta aplica para fantasmas que abusan de los efectos especiales y que repiten con alto volumen las plegarias de uno. Si el fantasma quiere abusar y no se va a pesar de rezar el Padre Nuestro, hay que darle a conocer un poco de determinación animal: Alcáncele la mano y muérdale un dedo. No le gustará y es posible que se vuelva su amigo después de reírse. Es casi seguro también que le dará a usted fama de mordelón.
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