lunes, 21 de abril de 2008

Lo que se aprende...

El pasado miércoles 16 de abril comenzó el IV Encuentro Internacional de Literatura Hispanoamericana en la Universidad autónoma de Tlaxcala. Esta vez la reunión tuvo un matiz que lo hacía más festivo: el justo Homenaje a Juan Bañuelos. Me tocó estar en una mesa de trabajo de literatura hispanoamericana con María del Carmen Luyando y Victoria Valentinovna, quienes presentaron su trabajo "Espacios urbanos en Montevideanos de Mario Benedetti:perspectiva narratológica" y con Marina del Carmen Martínez González quien leyó "Jugando el juego de Cortázar". La mesa estaba programada a las cuatro de la tarde; poco tiempo y muchas cuartillas por leer. Todas recortamos las ocho cuartillas que especificaba la convocatoria. No fue sencillo pero logramos leer nuestros trabajos. Yo leí "Tres relatos policiales de Rodolfo Walsh"; quienes me conocen cercanamente saben de la fascinación que este escritor argentino provoca en mí. De la mesa aprendí mucho: que cuando se dice que son ocho cuartillas hay que leer menos que ocho, que a las mujeres no nos gusta leer rápidamente, que la sororidad aún existe, que los amigos te escuchan aunque no siempre estén de acuerdo contigo y que las mesas que son después de la comida tienen poco público. Me encantó, además, la presentación que Alfredo Pavón y Francisco Varela hicieron del libro Literatura Hispanoamericana: cruces y contrastes. No me pude quedar el resto de los días porque mis obligaciones laborales no me lo permiten. Así son las cosas
Además, la semana antepasada se presentó la revista Nostromo, proyecto independiente de estudiantes y profesores de la Maestría en Estudios Latinoamericanos de la UNAM. Ahí pueden encontrar una reflexión que escribí acerca de Rodolfo Walsh (este amorío ya me llevó a hacer un artículo y una ponencia y no sé a dónde más me lleve). La revista cuesta 60 pesos. Dejen un mensaje si desean una y yo me encargaré de llevárselas.
En fin, como pueden ver he estado un poco activa pero ya es hora de activarme en otros pendientes: mucha lectura para mi proyecto del FOECAT, mi abandonada tesis de maestría, mi cambio de domicilio, mi relación con mis incondicionales familiares y amigos. Hay mucho por hacer y mucho más por aprender. Yo sí creo que este mundo dejó de ser un valle de lágrimas y es un campo de aprendizaje. ¿Qué hemos aprendido hoy?