miércoles, 25 de abril de 2007

Uno de los mejores cuentos de Eduardo Antonio Parra



Cuerpo presente” es uno de los más recientes cuentos de Eduardo Antonio Parra publicado en Parábolas del silencio (2006). Tanto éste como otros cuentos del volumen son contados a través de una prosa sin desperdicio. De nuevo puede decirse que la especialidad de Parra es la voz narrativa; una voz, ante todo, segura que alguien escucha y que no cuenta una historia sin involucrarse en ella, una voz que siente, que se ofrece a sí misma en cada palabra. El cuento narra la historia de una mujer y de un pueblo: Macorina y Hualahuises. Ella es la típica prostituta que no ejerce por necesidad sino por vocación y él el típico pueblo con su presidente municipal, su cura, sus jóvenes calenturientos y sus mujeres enlutadas. Macorina llegó a Hualahuises para quedarse, desvirgó a dos generaciones, fue odiada y admirada, causaba respeto y temor. La semejanza de Macorina con María Magdalena es evidente. De hecho, en éste y en el resto de los cuentos Parra no esconde la intertextualidad con otros mitos bíblicos. Macorina está emparentada también con personajes como el de Malena (Mónica Bellucci) y María Candelaria (Dolores del Río) pues todas fueron repudiadas por su belleza y aceptadas en su desgracia o veneradas en la muerte. A los primeros cuentos de Parra no les faltó la referencia norteña o fronteriza, en éste apenas se sugiere que Hualahuises está cerca de Monterrey y “el gabacho” es el lugar donde Macorina va a recuperar la belleza perdida cuando pierde un brazo en un accidente. Con o sin brazo, la Venus será siempre una diosa y su pueblo no dejará de adorarla.

Escribo que escribieron

Salvador Elizondo (1932) pertenece a un grupo de escritores a quienes es común decirles serios, crípticos, azotados, pues. Elizondo como Inés Arredondo, Guadalupe Dueñas, etc., son escritores que, además, de ser buenos narradores exploraron una especie de “esencia trágica” o de “perversión natural” en las cosas y en las vidas. En ninguno de mis años de formación leí El grafógrafo (1972) y hace unos días quise leerlo. Lo que encontré fue que la prosa de Elizondo no siempre es pausada y seria sino que se permite ser lúdica, irónica y festiva. El grafógrafo es un libro cercano y alejado de las pretensiones intelectuales, que no por eso ligero. Uno de los temas del libro es la escritura como acto mecánico pero no por eso indigno de atención. “Escribo. Escribo que escribo” se ha convertido en una cita de éxito entre los seguidores o estudiosos de la metaficción, tema/técnica que ya ha dado mucho de qué hablar. El segundo gran tema es el significado de las palabras, Elizondo invita a cortar “el ombligo serpentino que une a la palabra con la cosa” y a descubrir nuevas relaciones de significado para liberar al lenguaje y aumentar la comprensión, libertad de relación que podría ser igual de divertida en la morfosintaxis o en la ortografía. Otro tema de El grafógrafo es la reflexión narrativa que el autor hace acerca del presente no como tiempo verbal sino como un concepto que parece ser contradictorio consigo mismo. Esto lo vemos en cuentos como “Futuro imperfecto”, “Presente de infinitivo” y “Pasado anterior”.

Inolvidables escenas








Los invito a pensar en las diez mejores escenas y/o secuencias de algunas películas con fotografía de Gabriel Figueroa. Ahí van las mías:
1.Ninón Sevilla en un puente sobre la estación de trenes Buenavista en Víctimas del pecado.
2.Dolores del Río y Columba Domínguez (madre e hija) peleándose por el mismo hombre en La malquerida que es, por cierto, una de mis más entrañables películas.
3.Dolores del Río reclamando y gritando a la Virgen de los Dolores en María Candelaria.
4.El final de Enamorada.
5.¿Pedro? saliendo de la correccional en busca de una vida nueva según el “otro final” de Los olvidados.
6.El sueño de la gallina, el bistec y el muerto en Los olvidados.
7.Dolores del Río en el descanso de las escaleras en Las abandonadas incluyendo la muestra de machinería mexicana de Armendáriz quien primero se porta muy hombre aclarando a los hombres del congal que el que se acerque a ella se muere pero se dobla diciendo al bizcocho: “¡Baje, por favor!”
8.La escena cuando el suegro rico corre a Dolores del Río en pleno lienzo charro en Flor silvestre.
9.El pueblo con antorcha bajando para darle chicharrón a María Candelaria.
10.La escena de las velas en Macario.

La frase de la semana es de María Candelaria:
“¡No, a mi marranita no me la quitan, primero voy a vender flores!”