viernes, 9 de febrero de 2007

Apocalypto


A pesar de que expertos en la materia han dicho que Apocalypto de Mel Gibson cae en garrafales errores históricos, yo creo que es una buena película. Para los historiadores, por ejemplo, la lengua en la cual está hablada la película no es maya o algún dialecto conocido, además, dicen que la cinta representa a los mayas como una población enajenada con el temor hacia los dioses y ávida de sacrificios humanos. En mi horizonte de expectativas nunca esperé verla como vía de conocimiento académico acerca de la cultura maya, creo que para eso hay ya suficientes libros de texto y documentales. Esperaba, eso sí, una épica de “hollywoodescas” proporciones acerca de la conquista de Mesoamérica pero la historia sencilla y personal me satisfizo completamente. La cinta ha sido comparada con La pasión de Cristo porque en ambas hay profusión de sangre derramada y están habladas en otras lenguas (arameo, latín y maya).


Por otro lado, hay que decir que la música y el diseño de arte son estupendos. Apocalypto es la historia de Garra de Jaguar (Rudy Youngblood), un joven que llevado a otras tierras, debe liberarse de sus captores para volver a su hogar; si en otros lugares supo aprovechar las oportunidades que el azar le brindó para liberarse, ya en su tierra debe tener más poder aún para defenderse e iniciar un nuevo comienzo.


Toda la cinta parece estar en sintonía con textos como La visión de los vencidos porque refleja los mismos sentimientos de impotencia y tragedia que viven quienes ven desmoronarse todo su mundo. También parece que los guionistas se hubiesen documentado con el Popol Wuj y el Libro del consejo porque no dejaron escapar aspectos de vital importancia en las culturas mesoamericanas como la fertilidad, el rol de los ancianos y de los padres en la enseñanza de las nuevas generaciones, la tradición oral y los deberes del joven hacia la comunidad. Tan sólo por ver esto (que tantas veces hemos leído) en una película vale la pena olvidarse un poco de las formalidades de la historia.

jueves, 8 de febrero de 2007

Buen sabor de boca


Algunos investigadores del cuento afirmaban que el cuento mexicano es, esencialmente, triste; lo mismo se ha dicho del cine... Fuera del cielo del director Javier Patrón se inscribe en la lista de cintas mexicanas que dejan una sensación de sordidez y desencanto. Por eso, la película no gustará a quienes deseen salir de la sala de cine sonrientes y revitalizados por un final feliz. A mí me dejó un buen sabor de boca y no porque me guste el cine como medio de depresión, sino porque la historia, aunque intensa, no pretende señalar culpables, crear conciencia social y menos convertirse en la "cebollita para llorar" de los espectadores.

El cuadro de actores hace bien lo suyo: Damián Alcázar tiene una excelente interpretación aunque su papel sea secundario; Dolores Heredia, Armando Hernández, Demián Bichir e, incluso, Martha Higareda, son muy convincentes. La historia principal es la de el Marlboro (Bichir) quien, al salir de la cárcel, se dirige a visitar al puñado de personas que tuvieron que ver con él antes de su aprehensión. Entre ellos se encuentran familiares, amigos y, sobre todo, enemigos. Su hermano, el Cucú (Hernández), es un joven boxeador que necesita pelear contra todo para sentirse protegido; carente de figura paterna, el Cucú ve en su hermano el modelo que desea emular, aunque no con mucho éxito. Además, la hija de un importante senador se entera que pronto morirá de un cáncer fulminante y una jovencita desea despertar a la sexualidad a través de el Marlboro, el antiguo amor de su madre.

Casi parece costumbre que una película mexicana dos sectores sociales (el de los fresas y el de los jodidos) se enfrenten y se determinen unos a otros, lo que me gusta es que su encuentro es circunstancial y entre ambos no surge el típico intercambio de enseñanzas morales que puede haber entre grupos tan diferentes. Empatados por la misma sensación de tristeza, estos seres transitan por el centro de la Ciudad de México sintiéndose muy lejos de la felicidad tal como la imaginaron o como les dijeron que era.

martes, 6 de febrero de 2007

El perfume de Tom Tykwer



Calificada por muchos como una novela fascinante, El perfume. Historia de un asesino es para mí, un texto que muestra la teoría de que las esencias aromáticas disponen y/o llevan al hombre hacia el amor, el odio y la lujuria, entre otras pasiones más. Su protagonista, Jean Baptiste Grenouille, es un joven francés del siglo XVIII que posee un don excepcional: un olfato privilegiado el cual se vuelve su medio de comunicación con el mundo. Caracterizado como una figura grotesca y carente de olor propio, Grenouille infunde miedo y recelo a todos y, empezando por su propia madre, quienes se deshacen de él mueren trágicamente. El punto central que adelanta el subtítulo del best sellers de Patrick Süskind es que Grenouille se convierte en un asesino porque, embelesado por el olor de bellas jovencitas, tiene que asesinarlas para someter después a los cuerpos a un proceso que le permitirá preservar en unas gotas la esencia de cada una de ellas. Grenouille logra crear con las esencias de trece mujeres un perfume que le permite salvarse de la muerte. Todos sus anteriores acusadores se dejan “hechizar” por ese único olor que los dispone a disfrutar del sexo y la felicidad. El ego femenino se siente adulado cuando se le relata que en esta novela un hombre quiere poseer la belleza de la mujer en un frasco. Después de leer a Süskind creo que es el aroma lo más semejante a lo que hemos pensando que es el alma y que la captura de ésta es una ambición espiritual.

La adaptación cinematográfica de Tom Tykwer es muy fiel a la novela pero yo tengo dos puntos en contra. En primer lugar, la cinta se extiende por poco más de dos horas, mismas que son acompañadas frecuentemente por una voz en off que cumple con la función de llenar en los espectadores los vacíos de información que podrían quedarles. En lo personal creo que se pudo prescindir de muchas de las intervenciones de esta voz. En segundo lugar, me decepcionó la forma con la que se representa el supuesto poder de los perfumes para crear ambientes. El director tuvo que recurrir a la misma técnica que usan los comerciales del limpiador de pisos Maestro Limpio y de los aromatizantes Glade. Sabemos que en un comercial común, cuando las personas perciben una agradable fragancia se ven envueltos en un lugar lleno de flores, de árboles o de frutas exóticas. Ésta representación ha sido el arma publicitaria más usada por las compañías perfumeras.

Por otro lado, es necesario hablar de las características que a muchos espectadores resultan ajenas, inverosímiles o exageradas. Pensar que una persona tenga cualidad para percibir los aromas es para muchos una presunción, que pueda crearse un perfume que convierta a los hombres en seres desprovistos de razón y de albedrío es exagerado, éstas son, finalmente, las licencias a las que todo autor tiene derecho. Lo importante es que al interior de la novela todas estas rarezas se justifican.