martes, 30 de enero de 2007

Otra mujer de verdad




Ayer vi en casa Las mujeres verdaderas tienen curvas, película de Patricia Cardoso. En ella Ana (América Ferrara), una joven de origen mexicano, debe decidir entre entrar a la universidad o seguir el rumbo que su madre espera de ella, es decir: trabajar por horas en una maquiladora, llegar virgen al matrimonio, atender a los hombres de la casa, obedecer sin replicar, etc. La madre (Lupe Ontiveros), quien ya interpretó otro papel de madre mexicana dominante en la serie Desperate Housewives, cree hacer todo por el bien de su hija puesto que sus referentes culturales sólo le permiten ver que la misión de una buena madre es llevar a sus hijas por el mismo camino que ella cruzó en su juventud. Aunque los padres terminan por apoyar, o al menos, por no interferir en los deseos de Ana, no es con ellos con quienes la joven tiene conexión espiritual sino con el abuelo y con la hermana.

En el verano que antecede a su entrada a la universidad, Ana sale (a escondidas) con un ex-compañero de la escuela, hecho que la ayuda a valorar su cuerpo y a dejar de preocuparse por su sobrepeso. Por cierto, el cuerpo y la ropa son las referencias más interesantes de la película. De las mujeres que trabajan horas en una maquiladora o que han aprendido que sólo deben vivir para los demás sin preocuparse por su salud, se esperará que sus cuerpos lleven huellas de estrías, cicatrices de cesáreas, celulitis y rollitos e grasa, sin embargo, ésas también son mujeres verdaderas. Ana aprende que una costurera puede maravillarse con los vestidos que confecciona pero que se entristece al saber que no lo hizo para ella sino para otra mujer. La gran enseñanza es que si hay una traje a la medida de cada quien (léase destino, sueños o metas) éste debe ser confeccionado por el mismo que lo usará.