viernes, 15 de diciembre de 2006

¿Me falta corazón?

Recientemente me llegó una recomendación: escribir más desde el corazón. La idea se me hace atractiva pero me causa conflicto. No creo que esté negada para escribir desde el corazón pero aún no he logrado hacerlo para los demás. Cuanto escribo así es para mí y para quienes están cerca. Escribir desde el corazón con fines académicos o informativos se me hace un terreno resbaloso aunque no estoy en contra de ello. Diré qué es lo que me hace pensar en el asunto: no quiero ser una "escritora del corazón" quien apenas necesite de una idea impresionista (de un autor, un fenómeno o un suceso) y que con ella escriba hojas y hojas de reflexión. No lo sé, quizá sólo tengo miedo de escribir por escribir.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Las pequeñas historias apenas contadas



Es costumbre en Almodóvar, como en otros cineastas y en un no reducido número de escritores, dar continuidad a otras historias subordinadas al relato principal que apenas fueron desarrolladas, sobre todo, por respetar su función meramente incidental. En La flor de mi secreto, el director dejó dos historias sueltas que bien podrían pasar inadvertidas por los espectadores. La primera se presenta en los primeros minutos de la película y no aparecerá más: se trata de Manuela, una mujer que trabaja para una clínica en un programa de donación de órganos. La sorpresa surge después cuando es inevitable relacionar a esta Manuela con la protagonista de Todo sobre mi madre (ahora representada por Cecilia Roth). Ésta también trabaja en dicho programa y está encargada de concienciar a otros para que donen los órganos de algún familiar recién fallecido. Deja el trabajo poco después de que su hijo muere y de que tenga que donar los órganos de su hijo adolescente muerto en un accidente.

La segunda historia apenas se percibe. Primero veamos la historia principal. Amanda Gris (Marissa Paredes) es el pseudónimo de Leo Macías una escritora de novela rosa cuya capacidad para imaginar situaciones reales, negras y dolorosas va en aumento. Esto hace que sus novelas sean cada vez menos sentimentalistas. El quiebre de su frágil y ya desgastada situación marital lejos de hacerla volver a los escenarios cosmopolitas, al sexo sugerente y al amor ideal que antes reflejaban sus novelas, terminan por alejarla definitivamente de la novela rosa y la llevan a un estado de deterioro emocional ambientado, por cierto, con lágrimas, desmayos y desgarradoras canciones de desamor. Leo entregó a su editora una nueva novela pero ésta se horroriza con el radical cambio de temática y comenta algunas historias del nuevo texto. En una un hombre abandonado por la mujer a la que ama profundamente decide contratar un asesino a sueldo para que mate a su suegra; así está seguro que la mujer irá al entierro y que ahí podrá hablar con ella. En la otra, una mujer esconde en el frigorífico del restaurante de un vecino el cadáver de su marido, quien había muerto a manos de su hija después de que quiso violarla. El guión de La flor de mi secreto ya coquetea con la idea de que esta última historia sea llevada a la pantalla grande pues un director llamado (a quien nombran Bigas Luna) la compra y empieza a rodar una película con ella. [La presencia del cine dentro del cine no sólo aparece en esta película sino en ¡Átame¡] Finalmente, la situación conocida como la historia de la “cámara frigorífica” está mejor configurada y terminada en Volver la nueva película de Almodóvar. Raimunda es la mujer avecindada en Madrid que tiene que esconder el cadáver de su marido en el refrigerador del negocio de su vecino, éste murió a manos de su hija porque había intentado violarla. La historia es, por supuesto, más compleja. El muerto resulta no ser el padre biológico y Raimunda y su madre, a quien creía muerta, vuelven a encontrarse para arreglar deudas que tenían.
No es mi intención vaticinar que las próximas películas de Almodóvar veremos de nuevo otras historias que por ahí quedaron sueltas o afirmar que el director es un fan del reciclaje. Tampoco quisiera afirmar que estas cintas deban ser atractivas para todos en medio de la gran oferta cinematográfica. Aunque sí abogaré por las cualidades y la nobleza que cada género tiene y que el melodrama no tendría que ser una excepción.

También es importante mencionar que el director sigue estableciendo viajes de ida y vuelta entre el mundo urbano y el rural; sigue explorando la complejidad de las relaciones entre madres e hijas y sus protagonistas siguen siendo mujeres atormentadas, motivo que seguro le ha sido ya criticado por un alto sector femenino.
Me despido recalcando la importancia, generalmente no vista, que tienen las pequeñas historias que hablamos, que vemos u oímos todos los días. Muchas de ellas se han quedado en el aire sin llegar a ser agotadas o recordadas. Ahí, en una especie de emporio de los objetos perdidos está el tiempo que se nos fue sin sentirlo, las palabras que pronunciamos sin pensarlas, la gran idea que por no ser escrita se fue quizá para no volver.