viernes, 8 de diciembre de 2006

Un hombre a la medida


He de confesar que acaricio continuamente la idea de escribir un bestiario masculino y uno femenino. Mientras tanto observo y leo...Recién terminé de leer la antología Un hombre a la medida, compilada por Claudia Guillén, en ella once escritoras ofrecen cuentos donde exploran la masculinidad. Siendo ésta tan grande, cada una elige una parte del cuerpo masculino para estructurar sus historias. El prólogo, escrito por Eduardo Antonio Parra, aclara que el resultado podría ser una imagen masculina monstruosa y deforme. Pero el libro-monstruo vive y una vez escrito ya tiene derecho a "ser". Narrados por voces masculinas y femeninas, estos cuentos no son manifiestos androcéntricos ni las proclamas vengadoras de unas feministas radicales. Este libro me hace pensar en la importancia que tienen las imágenes, preconcebidas o no, en nuestras acciones y en que mientras nos sea tan difícil aprehender la totalidad de la masculinidad (tarea harto ingrata), tenemos que tomar las partes que nos son menos esquivas.
Llamaron mucho mi atención los cuentos "Una noche con Sebastián Bouchet" de Ana García Bergua, "Arco iris trasmontanos" de Ana Clavel y "El caminante solitario" de Gabriela Vallejo Cervantes. Las manos, la espalda y las piernas son las partes de las cuales hablan estas escritores. Ninguna es, por cierto, mis parte favorita en un hombre.

Acerca del título

El nombre Santa y seña hace referencia a múltiples significados. Diré que significan para mí: "Ser santa" fue por muchos años el ideal que perseguí. Nací en una familia católica, asistí por tres años a misiones en comunidades indígenas y llevé una vida moderada en honor no sólo a los principios que regían mi casa sino a la decisión firme de preservar alma y cuerpo de toda maldad. En verdad llegué a pensar en mis años de religiosa escolapia que podría alcanzar un grado de perfección que me llevase a ser santa. Pero supe que Dios da el don de la santidad a quien quiere y que mis esfuerzos podrían ser o no fructíferos. Salí de la congregación decidida a olvidar lo divino y a explorar en los apetecibles dominios de la mundanidad. Desde entonces "He perdido, he ganado y he sabido defenderme bien" como canta el grupo Los pericos. No he olvidado la serie de enseñanzas que la vida religiosa me dejó y aunque a veces uso un tono declaradamente anticlerical y antieclesiástico no podré dejar de extrañar al Dios que es para mí "experto en soledades" y "dulce esposo del alma". Amo a Santa Teresa de Jesús por ser humana antes que por ser santa; admiro a Santa Catalina de Siena por ser más política que divina; me identifico con Juana de Arco por la pasión desmedida de sus acciones. Huyo de Santa Teresita del niño Jesús porque se me hace una versión pasada por agua de Teresa, la de Jesús, y porque alcanzó la santidad convirtiéndose en el juguete de todos. Mi vida actual necesita de un baño de espiritualidad urgentemente, tengo la sensación de que esa parte de mí se ha perdido en algún lugar...
"Seña" pretende ser una llamada para que este espacio me permita señalar a mí y a otros, si llega a interesarles, la serie de temas, motivos, signos, intereses que hoy me ayudarán a saber quién soy y a dónde voy. Porque creo que hay signos de los tiempos que me permiten saber de mí y de los demás. Porque es mi intención no dejar que muchas ideas que hoy existen no tengan una segunda oportunidad sobre la tierra...o sobre el espacio virtual.